Page 576 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Luego buscó en el bolsillo delantero de su abrigo


             y  sacó  un  paquete  plano,  envuelto  en  papel


             mediatrónico  con  florecillas  de  primavera


             acamadas  por  una  suave  brisa.  Piona  se  alegró


             inmediatamente,  y  Hackworth  no  pudo  evitar

             sonreír  ante  la  encantadora  susceptibilidad  de  la


             gente menuda ame los sobornos evidentes.





                 —Me  perdonarás  estropearte  la  sorpresa  —


             dijo—, al decirte que es un libro, querida. Un libro


             mágico. Lo he hecho para ti, porque te quiero y no


             podía pensar en una forma mejor de expresar ese


             amor. Y cuando abras sus páginas, no importa lo

             lejos que pueda estar, me encontrarás ahí.





                 —Muchísimas                     gracias,            papá           —dijo            ella,


             cogiéndolo con ambas manos, y él no pudo evitar


             agarrarla con ambos brazos y darle un gran abrazo


             y un gran beso.









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