Page 623 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Después de la décima o duodécima iteración tiró
el libro a la arena y se echó sobre él, llorando. Lloró
en silencio para no despertar a Harv. Lloró durante
mucho tiempo, sin razón para detenerse, porque
ahora se sentía atrapada, igual que la Princesa Nell
en el libro.
—Eh —dijo la voz de un hombre muy suave.
Al principio Nell pensó que venía del Manual, y
la ignoró porque estaba enfadada con el libro.
—¿ Qué pasa, niñita? —dijo la voz. Nell intentó
mirar hacia la fuente, pero todo lo que vio fue la luz
coloreada de los mediatrones filtrada a través de
las lágrimas. Nell se frotó los ojos, pero sus manos
estaban llenas de arena. Le entró pánico por un
momento, porque había comprendido
definitivamente que allí había alguien, un nombre
adulto, y se sintió ciega e indefensa.
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