Page 814 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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las once, pero el viernes era su noche para
meterse en el Manual como lo había hecho
cuando era pequeña, seis o siete años antes,
cuando todo aquello había empezado. Ahora
mismo, Nell estaba atrapada en una parte de la
historia que debía de resultarle frustrante, a
saber, intentar resolver un enigma a partir de los
rituales sociales de un culto bastante extraño de
unas hadas que la habían arrojado a un laberinto
subterráneo. Lo resolvería con el tiempo —
siempre lo hacía— pero no esa noche.
Miranda permaneció trabajando una hora y
media extra, interpretando un papel en un
ractivo de samurais muy popular en Japón, en el
que era una rubia platino hija de un misionero
secuestrada en Nagasaki por un ronin. Todo lo
que tenía que hacer era gritar mucho y dejar que
el buen samurai la rescatase. Era una pena que
no hablase nipones y que (más allá de aquello)
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