Page 811 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Su oferta es muy amable. Estoy en deuda con


              usted,  señora  Hack‐worth  —dijo  Nell.  Lo  dijo


              perfectamente, como una princesa en un libro.





                 —Muy bien. Buenas tardes —dijo


                 Gwendolyn.





                 Cogió a Fiona de la mano y la llevó escaleras

              arriba.  Piona  se  rezagó  de  una  forma  casi


              perfectamente  calculada  para  molestar,  y


              respondió a las preguntas de su madre sólo con


              movimientos  de  la  cabeza,  porque,  como


              siempre, su mente estaba en otro sitio. Una vez


              llegadas a sus habitaciones provisionales en el


              ala de invitados, Gwendolyn metió a Fiona en la


              cama para la siesta, y luego se sentó frente al

              escritorio  para  trabajar  en  la  correspondencia


              pendiente. Pero ahora fue la señora Hackworth


              la que se encontró con la mente en otro sitio,


              mientras  meditaba  sobre  esas  tres  extrañas


                                                                                                  811
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