Page 818 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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El apuntador le dio la línea: Lo siento, chicos,
pero otra vez voy a. trabajar hasta tarde.
—Vale, vale —dijo Miranda—, voy a
improvisar. ¿Dónde estáis?
—¡En la fiesta del reparto, tonta! —dijo Cari—
. Tienes un taxi esperando en la puerta... ¡hemos
mandado un buen coche!
Miranda salió del ractivo, terminó de ordenar
el escenario corporal, y lo dejó abierto para que
otro miembro de la compañía viniese un par de
horas más tarde y trabajase el turno dorado.
Bajó corriendo sin prestar atención a la escena
helicoidal de querubines, musas y troya‐nos de
yeso, atravesó el salón donde un par de
ractores novatos de ojos dormidos limpiaban
los restos de la representación en vivo de la
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