Page 829 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 829

—Creo  —dijo  Cari  lentamente,  utilizando


              algún  truco  de  ractor  para  que  oyese  cada


              palabra—,  que ese  caballero puede ayudarte  a


              encontrar  a  Nell.  Y  que  tú  puedes  ayudarle  a


              encontrar algo que él quiere.





                 Y se echó a un lado con un golpe de la capa,

              ofreciéndole una silla. Estaban  en  una  esquina


              del salón. Sentado al otro lado de la mesa, de


              espaldas a una enorme ventana con alféizar de


              mármol,  con  la  iluminación  del  Bund  y  la


              cacofonía mediatrónica de Pudong extendiendo


              luz  sangrienta  por  los  hombros  de  su  traje,


              había  un  joven  africano  con  bucles,  llevando


              gafas  oscuras  con  minúsculas  lentes  circulares

              sostenidas  por  una  red  espacial  metálica  y


              ostensiblemente  compleja.  Sentado  a  su  lado,


              pero apenas interesante para Miranda, había un


              hombre  de  negocios  nipón  vestido  con  un


                                                                                                  829
   824   825   826   827   828   829   830   831   832   833   834