Page 826 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Tú, perro con labia —le dijo ella—, sabes


                 que eso es una tontería.





                 —Hace  unos  años  hubieses  atravesado  esta


              habitación con esa hermosa barbilla tuya en lo


              alto como un ariete, y todos se hubiesen echado


              atrás para mirarte bien. ¿Por qué no ahora?




                 —No  lo  sé  —dijo  Miranda—.  Creo  que  con


              este  asunto  de  Nell  he  sufrido  todas  las


              desventajas  de  la  maternidad  sin  haber  tenido


              realmente el hijo.





                 Cari se relajó suavemente, y Miranda supo que


             había dicho las palabras que esperaba.




                 —Ven conmigo —dijo—. Quiero que


                 conozcas a alguien.





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