Page 93 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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seguridad que necesitaba. Luego quedaban las
tribus que la gente fabricaba de la nada —las
phyles sintéticas— pero la mayoría estaban
basadas en alguna habilidad común o en una
extraña idea o ritual que no podría aprender en
media hora.
Finalmente, en algún momento hacia
medianoche, pasó al lado de un tipo con una
extraña chaqueta gris y una gorra con una estrella
roja que intentaba repartir pequeños libros rojos, y
le llegó la inspiración: Sendero. La mayor parte de
los senderos eran incas o coreanos, pero aceptarían
a cualquiera. Tenían un enclave en los Territorios
Cedidos, un enclave con buena seguridad y cada
uno de ellos, hasta el último hombre o mujer,
estaba loco. Podrían enfrentarse perfectamente a
un par de docenas de ashantis. Y podías unirte
simplemente cruzando la puerta. Aceptarían a
cualquiera sin hacer preguntas.
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