Page 89 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Debo irme —le dijo el amigo, y se apartó de la
vecindad de Bud.
Durante las siguientes horas, Bud sintió como si
todos en la calle le vigilasen. Bud ciertamente los
vigilaba, buscando los trajes, las cintas de color.
Pero vio a un hombre con pantalones cortos y una
camiseta: un negro con pómulos altos, uno de los
cuales estaba marcado con una diminuta cicatriz y
con ojos casi asiáticos en alto estado de alerta. Por
tanto, no podía contar con que los ashantis
vistiesen ropas estereotipadas.
Poco después de eso, Bud intercambió ropas con
un indigente en la playa, dejando todo el cuero
negro y consiguiéndose una camiseta y pantalones
cortos propios. La camiseta era demasiado
pequeña; le tiraba del sobaco y se apretaba contra
los músculos por lo que sentía aún más el eterno
hormigueo. Deseó poder desconectar los estimula‐
dores, relajar los músculos sólo por una noche,
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