Page 88 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Síiii  —dijo  el  tipo,  que  pareció  muy


             sorprendido al ver el rostro de Bud en la calle, y se


             distrajo de pronto desagradablemente, moviendo


             la cabeza mirando a todos lados.




                 —Deben de estar celebrando una convención o


              algo  así  —teorizó  Bud—.  Le  robé  a  uno  la  otra


              noche.





                 —Sí, lo sé —le dijo el amigo.





                 —¿Eh? ¿Cómo lo sabes?




                 —No  están  de  convención,  Bud.  Todos  esos


              ashantis,  excepto  el  primero,  han  venido  a  la


              ciudad a cazarte.





                 La parálisis atacó las cuerdas vocales de Bud, y


              se sintió incapaz de concentrarse.





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