Page 952 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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encendió fuegos, buscó refugios. Para cuando
Nell había llevado a la Princesa Nell a las
antiguas puertas cubiertas de moho del primer
castillo, el sol brillaba horizontalmente sobre el
prado y el aire se estaba poniendo un poco frío.
Nell se envolvió en un chai termogénico y
ajustó el termostato en un nivel de frío algo
inferior a lo que sería deseable; había
descubierto que su ingenio se apagaba si se
ponía demasiado cómoda. El cesto contenía un
termo con té caliente con leche, y los bocadillos
aguantarían un poco.
El más alto de los castillos tenía muchas
torres, superadas por un gran molino de cuatro
aspas que giraba lentamente, aunque a la
altitud de la Princesa Nell, cientos de metros por
debajo, sólo se apreciaba una ligera brisa.
En la puerta principal había una puerta falsa
con una ventanilla. Bajo la ventanilla había una
gran aldaba de bronce con la forma de la Ietra T,
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