Page 954 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Algunos minutos más tarde, lo oyó volver,
aunque esta vez el ruido venía duplicado. Las
oxidadas cerraduras de la puerta falsa
chirriaron. La puerta se abrió, y la Princesa Nell
se echó atrás porque a su alrededor volaban los
trozos de óxido, líquenes y fragmentos de
moho. Frente a ella había dos hombres con
armadura haciéndole señas para que los
siguiera.
Nell atravesó la puerta y entró en los oscuros
pasajes del castillo. La puerta se cerró a su
espalda. Un aro de hierro se cerró alrededor de
cada brozo de Nell; los hombres la habían
agarrado con los guantes. La levantaron en el
aire y la llevaron durante unos minutos por
pasadizos, escaleras y corredores del castillo.
Todo estaba desierto. Ni siquiera vio una rata o
un ratón. No salía humo de las chimeneas, ni
luz de las ventanas, y en el largo pasillo que
llevaba al salón del trono, las antorchas
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