Page 956 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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aumentaba al acercarse al final del largo pasillo,
y se hizo casi insoportable al entrar finalmente
en el salón del trono en el mismo corazón del
castillo.
La habitación estaba oscura y fría, aunque
algo de luz entraba por las ventanas de la
galería en lo alto de la bóveda. En las paredes
había hombres con armaduras alineadas, muy
quietos. Sentado en medio de la habitación, en
un trono dos veces más alto que un hombre,
había un gigante, vestido con una armadura
que relucía como un cristal. Debajo de él, había
un hombre con armadura que sostenía un trapo
y un cepillo, limpiando vigorosamente las
espinilleras de su señor.
—Bienvenida al Castillo Turing —dijo el
señor con voz metálica.
Para entonces, los ojos de la Princesa Nell se
habían acostumbrado a la oscuridad, y podía
ver algo más tras el trono: un enorme Eje, tan
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