Page 958 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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en ángulo recto, surgiendo directamente de la


              pared. Esas cojas de cambio rendían a coincidir


              con la localización de los soldados.


                  El soldado que pulía la armadura del señor


              dio la vuelta alrededor de una de las rodilleras,


              y al hacerlo, dio la espalda a la Princesa Nell.


              Ésta  se  sorprendió  oí  ver  un  gran  agujero


              cuadrado en medio de su espalda.



                  Nell sabía, vagamente, que el nombre Castillo


              Turing era una pista; había estudiado algo sobre


              Turing en la academia de la señorita Matheson.

              Estaba relacionado con los ordenadores. Podía


              haber  ido  a  las  páginas  de  la  Enciclopedia  y


              mirarlo,  pero  había  aprendido  a  dejar  que  el


              Manual  contase  la  historia  a  su  manera.


              Claramente, los soldados no eran hombres con


              armaduras,  sino  simplemente  hombres  me‐


              cánicos,  y  probablemente  lo  mismo  era  cierto


              para el mismísimo duque de Turing.




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