Page 975 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Las máquinas han colocado una cerradura


             especial  en  mi  puerta,  no  una  máquina  de


             Turing —respondió el duque.





                 —Descríbete a ti mismo —escribió Nell.





                 —Nada en espacial, me temo —escribió luego


             el duque—. ¿Cómo eres tú?




                 —Ligeramente  más  alta  que  la  media,


             resplandecientes ojos verdes, pelo negro como


             un cuervo que me cae en grandes olas hasta la


             cintura  a  menos  que  me  haga  un  moño  para


             resaltar mis mejillas y labios. Cintura estrecha,


             pechos  insolentes,  largas  piernas,  piel  de  ala‐


             bastro que se ruboriza intensamente cuando me

             apasiono por algo, lo cual sucede con frecuencia.





                 —Tu  descripción  me  recuerda  a  mi  difunta


             esposa, que Dios la tenga en su seno.


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