Page 977 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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durante años habría aprendido a ser ex‐
tremadamente paciente.
Intentó enviarle poesía. Él le respondía con
comentarios encantadores, pero se negó a enviar
algún poema propio, diciendo que no eran lo
suficientemente buenos para ponerlos en el
metal.
En el vigésimo día en el calabozo, la Princesa
Nell abrió finalmente la cerradura. En lugar de
escapar inmediatamente, se volvió a encerrar
dentro y meditó su siguiente movimiento.
Si el duque era humano, debería notificárselo
para poder planear su huida. Debía descubrir la
identidad del duque antes de realizar su
siguiente movimiento.
Le envió otro poema.
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