Page 38 - Portico - Frederik Pohl
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‐ Todo esto duele mucho, Sigfrid ‐ digo en tono
confidencial.
A veces intento engañarle diciendo cosas cargadas de
emoción en el tono que usaría para pedir una taza de
café, pero no creo que sirva. Sigfrid escucha el volumen
y las inflexiones, pero también escucha la respiración y
las pausas, además del sentido de las palabras. Es
extremadamente listo, considerando lo estúpido que
es.
Capítulo 6
Cinco suboficiales de la comisión permanente, uno de
cada crucero, bajaron con nosotros, examinaron
nuestros documentos de identidad y nos entregaron a
un funcionario de la Corporación. Sheri emitió una
risita cuando la rusa le tocó un área sensible y
murmuró:
‐ ¿Qué clase de contrabando buscan, Rob?
La hice callar. La mujer de la Corporación había
recibido nuestras tarjetas de aterrizaje de manos del
Especial/3 chino que estaba al mando del
destacamento, y ahora decía en voz alta nuestros
nombres. Éramos ocho en total.
‐ Bienvenidos a bordo ‐ saludó ‐. A cada uno de
vosotros, novatos, le será asignado un mentor, quien le
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