Page 246 - Southern Reach 01 - Aniquilacion - Jeff Vandermeer
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sujeté al cinturón una cantimplora con agua. Cogí la
cámara, antes de pensármelo dos veces y abandonarla en
una roca a medio camino de la Torre: las ansias por
registrar solo me distraerían, y las fotografías no tenían
más valor que las muestras. En el faro me aguardaban
décadas de diarios. Generaciones de expediciones que
habían escrito antes que yo. Lo inútil que era, la presión
que representaba, casi pudo conmigo otra vez. El
desperdicio de todo ello.
Había llevado una linterna, pero descubrí que veía lo
bastante al resplandor verde que emanaba de mi cuerpo.
Me deslicé rápidamente por la oscuridad, siguiendo el
sendero que conducía a la Torre. El cielo oscuro, libre de
nubes, enmarcaba las altas líneas estrechas que formaban
los pinos y reflejaba la plena inmensidad del firmamento.
Sin fronteras, sin luz artificial que oscureciera las miles
de perforaciones titilantes. Podía verlo todo. De niña me
gustaba observar el cielo nocturno y buscar estrellas
fugaces, como a todo el mundo. De mayor, sentada en el
tejado de mi casita de la bahía y, más tarde, rondando la
parcela vacía, ya no buscaba estrellas fugaces sino fijas,
intentando imaginarme qué clase de vida habitaría en
esas pozas celestiales tan lejanas. Las estrellas que veía
eran extrañas, se repartían por el cielo formando unos
patrones nuevos y caóticos, mientras que la noche
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