Page 273 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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unos instantes sentada en silencio, Mieli regresa al
hotel, corre las cortinas y saca la bala fantasma.
—Despierta —ordena a la mente de la vasilev.
¿Dónde? Ah.
—Hola, Anne.
Tú.
—Sí. La sierva del Fundador.
La mente de la vasilev se ríe. Mieli le presta una voz,
no la de una niña sino la de un vasilev varón, tersa y
grave. De alguna manera, eso facilita las cosas.
—No era ningún Fundador. Lo bastante listo para
engañarnos, sí, pero ni Chen ni Chitragupta —dice la
mente.
—No quiero hablar de él —susurra Mieli—. Estás
acabada —dice—. Has obstaculizado la Gran Tarea
Común. Sin embargo, por misericordia, te concedo la
oportunidad de hablar por voluntad propia antes del
olvido, para redimirte.
La vasilev se ríe de nuevo.
—Me da igual a quién sirvas, lo haces de pena.
¿Necesitas interrogarme para averiguar qué hay en
mi mente? Termina de una vez y no malgastes el
tiempo de un Fundador con tu palabrería.
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