Page 279 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
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Raymonde se ríe.
—No, me refiero a que nosotros también estamos
confusos. Está muy bien hablar del sueño de la
Revolución, de recrear la Tierra, una tierra prometida
y todo eso, pero lo cierto es que no resulta tan sencillo.
También hay mucho sentimiento de culpa mezclado
con ese sueño, y las generaciones más jóvenes no
opinan igual. Ya he pasado una vez por el Letargo y
no me apetece repetir la experiencia. Los chicos más
jóvenes que yo ven a los zokus que nos visitan, y a
personas como tú, y no saben qué pensar.
—¿Cómo fue? El Letargo. —Pruebo la comida. Es
verdad que la carne de cebra es excelente, oscura y
jugosa: tiene buen gusto. Puede que se lo pegara yo.
Desmigaja un trozo de pan en el plato, absorta en sus
pensamientos.
—Cuesta explicarlo. Es muy brusco: la transición se
produce al agotarse tu Tiempo. Los Resurrectores
aparecen para recoger tu cuerpo, pero tú ya estás allí.
Es como sufrir una apoplejía. De repente, tu cerebro
funciona de otra manera, en un cuerpo diferente, con
sentidos distintos.
»Pero una vez pasada la primera impresión, no está
tan mal. Te vuelcas en tu trabajo, y la concentración
resulta sumamente gratificante. Te mueven otros
impulsos. No puedes hablar, pero aun sin necesidad
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