Page 282 - El Ladrón Cuántico- Hannu Rajaniemi
P. 282

La cena llega hasta los postres y antecede a un paseo


           por  el  parque  de  la  Tortuga.  Caminamos,  y  poco  a


           poco, su gevulot se abre ante mí.



           Proviene  de  una  ciudad  reposada  de  Kasei.


           Despilfarró el Tiempo durante su alocada juventud


           antes de sentar la cabeza (con un hombre mayor que


           ella, al parecer). No perdona las deudas: me pide que


           le compre un helado de una muchacha con delantal


           blanco  y  elige  los  sabores  para  los  dos;  extrañas


           sinfonías gustativas sintéticas para las que ni siquiera


           tengo  nombre,  a  medio  camino  entre  la  miel  y  el


           melón.  Me  esfuerzo  por  aferrarme  a  los  pequeños


           detalles que comparte durante un momento antes de


           arrojarlos a las voraces fauces del motor pirata.



           —Si  me  he  propuesto  escribir  una  ópera  —dice


           cuando nos sentamos con los cucuruchos junto a una


           fuente  del  estilo  de  la  Corona—  es  porque  quiero


           hacer algo grande. Como lo fue la Revolución. Como


           lo  es  la  Oubliette.  Nadie  se  enfrenta  a  ella  sin


           preparación.  Algo  espectacular,  con  piratas  de


           gógoles, zokus, rebeliones y mucho ruido.




           —Oubliettepunk  —digo.  Me  lanza  una  mirada


           imposible de interpretar antes de sacudir la cabeza.



           —En  cualquier  caso,  eso  es  lo  que  quiero  hacer.  —


           Podemos  ver  Montgolfiersville  desde  aquí,  al  otro


           lado  del  parque.  Las  viviendas  voladoras  ancladas






                                                                                                            282
   277   278   279   280   281   282   283   284   285   286   287