Page 151 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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sus mandíbulas enfundadas en metal e intentan


              entender dónde puede haberse metido.



              Los descendientes de Portia contarán la historia


              de  cómo  entró  en  el  templo  de  las  hormigas  y

              robó el ojo de su dios.







              2.7


              Éxodo



              Guyen  se  tomó  su  tiempo  para  llegar  a  una

              decisión,  mientras  la  Gilgamesh  seguía  su  largo


              camino curvo en torno a aquella solitaria isla de


              vida  en  el  vasto  desierto  del  espacio,  su

              trayectoria en equilibrio constante entre la inercia


              que  la  lanzaría  a  lo  lejos  y  la  gravedad  que  la


              atraería hacia abajo.



              El rostro de la doctora Avrana Kern, fuera quien

              fuera y lo que fuera realmente, parpadeaba y se


              alteraba en sus pantallas, a veces mostrando una


              paciencia  y  estoicismo  inhumanos,  en  otras


              ocasiones  retorcido  bajo  olas  de  involuntarias

              emociones sin nombre, la diosa loca del planeta


              verde.



              Sabiendo que Kern estaba a la escucha, y que no


              había manera de evitarlo, Guyen no tenía forma

              de pedir consejo a su tripulación, pero Holsten


              pensaba  que  tampoco  los  habría  escuchado:


              estaba  al  mando,  y  la  responsabilidad  era  solo

              suya.






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