Page 146 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
P. 146
una ocasión usa la cabeza cortada de una de sus
víctimas, en un breve momento de contacto
fingido, para despistar a una limpiadora errante
que se ha fijado demasiado en ella.
Su meticuloso avance le lleva horas, y el sol se
pone. En consecuencia, la actividad al aire libre
se reduce, y eso permite que continúe más
fácilmente; solo entonces alcanza la cumbre.
Las hormigas han construido allí arriba una
pequeña torre, como había observado, y sobre
ella hay algo nuevo: un cristal pálido que brilla
translúcido al claro de luna. No sabe para qué
sirve tal cosa, de forma que aguarda con la
esperanza de que las propias hormigas se lo
muestren.
Cuando la luna comienza a hundirse hacia el
lejano horizonte, eso es lo que sucede. De repente
las hormigas salen de la cumbre del montículo en
números considerables, de forma que Portia debe
moverse rápidamente, y seguir en movimiento
hasta que encuentra un lugar por donde no
pasen, lo que significa descender un poco la
ladera empinada. Los insectos están formando
una alfombra, una red con sus cuerpos,
tocándose las antenas y las patas. Portia está
desconcertada.
Parece que esperan algo, o al menos así es como
Portia interpreta su comportamiento. No es
propio de las hormigas. Le preocupa.
145

