Page 149 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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visto a menudo recorriendo el cielo, se hunde por


              debajo del horizonte.



              En ese momento desarrolla un plan, velozmente


              y sin mucha reflexión. Está intrigada, y su especie

              se siente llamada a investigar las cosas nuevas,


              como sucede con las hormigas, aunque de forma


              muy distinta.



              Una vez la mayoría de las hormigas se han ido,

              se acerca cuidadosamente a la torre, procurando


              no activar ninguna alarma. Alzando los palpos,


              deja que el viento los agite, y capta su fuerza y su

              dirección para acompasar sus movimientos.



              Asciende con cuidado, una pata tras otra, hasta


              que llega al cristal. Para ella no es tan grande.



              Comienza  a  tejer  un  paquete  complejo  de  seda


              que  sostiene  con  las  patas  traseras.  Es  muy

              consciente de estar en el mismísima centro de la


              gran  colonia.  Un  error  en  este  punto  podría


              suponer el fin.


              Teje  hasta  que  es  casi  demasiado  tarde.  Su


              presencia es detectada a través de las vibraciones


              de su trabajo. Saliendo de su agujero en la base

              de la torre, la pequeña hormiga que dirigió a la


              congregación  emerge  abruptamente  y  toca  una


              de las patas de Portia con sus antenas desnudas.



              Inmediatamente emite la alarma, una sustancia

              química intensa de ultraje y furia por la presencia


              de  un  extraño,  un  intruso,  en  ese  lugar.  Al






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