Page 22 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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No sabía de cuánto tiempo disponía, pero se puso
a trabajar con su característica combinación de
velocidad y atención, la misma que la había
conducido hasta donde estaba. Me condujo hasta
la dirección de la Brin 2 y hasta la Cápsula Centinela.
Qué mona tan lista y condenada soy. Los golpes
amortiguados sonaban con más insistencia, pero
la cápsula solo tenía sitio para uno. El corazón de
Kern siempre había sido duro, pero se dio cuenta
de que debía endurecerlo aún más para no pensar
en todos aquellos nombres y rostros, sus leales
colegas, que entre ella y Sering estaban
condenando a un final explosivo.
Del que yo misma aún no he escapado, se recordó. Y
entonces lo encontró: un procedimiento de
lanzamiento indirecto e improvisado que evitaba
los sistemas fantasmas de Sering. ¿Funcionaría?
No tenía oportunidad de ensayarlo, ni tenía otras
opciones. Ni, sospechaba, más tiempo.
Lanzamiento, ordenó a la cápsula, y a
continuación respondió a gritos a todas las
formas en que esta estaba programada para
preguntarle si estaba segura, hasta que sintió a su
alrededor el movimiento de los mecanismos.
Entonces la cápsula intentó hibernarla
inmediatamente, según el plan, pero la hizo
esperar. Si la capitana no se hundía con su nave,
al menos observaría su fin desde cierta distancia.
¿Cuánta distancia, exactamente?
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