Page 542 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Un grupo de acólitos con túnicas se abrió paso
entre la multitud y subió a saltos los escalones
hacia Guyen, e incluso Holsten pensó que se
trataba de fanáticos que se dirigían a proteger a
su divinidad, formando una especie de escudo
humano. Solo cuando su líder extrajo un arma
improvisada, y su capucha cayó hacia atrás, se
dio cuenta de su error.
Al momento siguiente Lain había colocado su
arma (algún tipo de pistola de clavos industrial)
contra la cabeza de Guyen y estaba gritando para
que todos le prestasen atención.
Para entonces había unas veinte personas
derribadas, heridas o muertas: un par de la banda
de Karst, y el resto desafortunados seguidores de
la iglesia de Guyen. Lain no consiguió el silencio
que buscaba: sonaban llantos, gritos de auxilio, y
al menos un agudo gemido que transmitía un
pesar desolado. Sin embargo, la mayoría de los
creyentes se habían quedado de piedra al ver que
su profeta estaba a punto de ser derrotado en el
mismísimo momento de su trascendencia.
—Vale —gritó Lain, tan alto como pudo. Su voz
no estaba hecha para proclamaciones públicas o
para confrontar herejías, pero lo hizo lo mejor
posible—. Nadie va a ninguna parte, y eso
incluye a ese jodido ordenador.
—Karst… —Era la voz de Guyen, aunque sus
labios no se habían movido. Holsten miró hacia
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