Page 537 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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escasa de lo que había sucedido antes de
entender su destino.
—Traidores —repitió Guyen, como saboreando
la palabra—. Al final, recibieron su merecido. —
La transición de serio líder y mártir a psicópata
furioso había sucedido sin que Holsten fuera
consciente de que se hubiera traspasado ninguna
frontera visible.
Entonces varias personas comenzaron a entrar en
la cámara: el personal de Guyen. Andaban
arrastrando los pies e iban vestidos con sus
túnicas, y se arremolinaron formando una
congregación harapienta ante la gran majestad
mecánica del estrado de Guyen. Holsten los vio
entrar por centenares: hombres, mujeres y niños.
—¿Qué sucede? —preguntó.
—Estamos listos —jadeó Guyen—. Ha llegado la
hora.
—¿De tu grabación?
—De mi ascensión, mi guardia eterna que me
permitirá conducir a mi pueblo por siempre, en
este mundo y en el que vendrá. —Comenzó a
caminar rígidamente, un paso tras otro.
Desde alguna parte aparecieron Vitas y un
puñado de su equipo, rodeando a las máquinas
como sacerdotes. La jefa científica miró una vez a
Holsten, pero sin mostrar ningún interés. En
torno a las paredes de la cámara, había una
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