Page 580 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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El hombre que había recitado el discursito
tranquilizador volvió a abrir la boca, pero
Holsten levantó una mano para detenerlo, y se
puso en pie con esfuerzo.
—Sí, sí, ya me he enterado. ¿Qué está pasando?
—Si puedes venir con nosotros, doctor Mason —
le dijo una de las mujeres.
Holsten se dio cuenta de que sus manos se habían
cerrado en puñitos patéticos y que estaba
retrocediendo.
—No… No, ya basta de que me saque cada medio
siglo una banda de payasos descerebrados que
tienen alguna idea estúpida sobre lo que quieren
hacer, sin decirme nada. O me decís lo que está
pasando o yo… juro que yo… —Y ese era el
problema, porque, ¿qué iba a hacer? ¿Qué iba a
hacer el gran Holsten Mason? ¿Tendría una
rabieta, allí en la vastedad del espacio? ¿Volvería
a su ataúd sin tapa, cruzaría los brazos sobre el
pecho y fingiría dormir el sueño de los
muertos?—. Si no lo hacéis, yo… —volvió a
intentarlo, pero sin convicción.
Los tres intercambiaron miradas, intentando
comunicarse mediante muecas y movimientos de
las cejas. Al menos no pretendían llevárselo a
ninguna parte por la fuerza, por lo menos todavía
no. Echó un vistazo desesperado en torno a
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