Page 70 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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de que nadie pudiera hacer una pregunta—. Por


              tanto, la Gilgamesh ha trazado un rumbo que nos


              frenará girando en torno a la estrella, y después

              de  pasar  tras  ella  iremos  a  una  velocidad


              suficientemente  reducida  para  hacer  una


              aproximación  significativo  a  la  fuente  de  dicha


              señal: ese planeta.


              Ahora  su  público  se  había  comenzado  a


              despertar, y se produjo un estallido creciente de


              preguntas que Guyen acalló con un gesto.



              —Así es. Un planeta en la zona adecuada, justo

              como  nos  prometieron.  Han  pasado  miles  de


              años, pero al espacio le da igual. Ahí está, y el


              Viejo  Imperio  nos  dejó  además  un  regalo.  Eso


              puede  ser  bueno  o  malo.  Tendremos  que  tener

              cuidado. La señal no procede del propio planeta,


              sino  de  algún  tipo  de  satélite;  quizá  una  mera


              baliza, quizá algo más. Vamos a intentar entrar

              en comunicación con él, pero no hay garantía de


              éxito.



              —¿Y  el  planeta?  —preguntó  alguien.  Guyen


              señaló a Renas Vitas, jefa del equipo científico.


              —No  queremos  asegurar  nada  de  momento  —


              dijo la esbelta mujer: otra que obviamente llevaba


              un rato despierta, o quizá era naturalmente poco

              impresionable—.  El  análisis  de  la  Gilgamesh  al


              acercarnos  sugiere  que  es  solo  un  poco  más


              pequeño  que  la  Tierra,  a  una  distancia  de  su


              estrella casi como la de la Tierra, y con todos los




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