Page 77 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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Ni  siquiera  puede  escucharnos.  Para  ella,  solo


              somos estática de fondo.



              Lain se encogió de hombros.



              —¿Y  entonces  qué?  ¿Vamos  hasta  allá  y

              enviamos a Karst con un soplete para que la abra?



              Holsten se la quedó mirando.



              —Olvidas  cuánta  gente  murió,  en  los  primeros


              años  en  el  espacio  intentando  acceder  a  la


              tecnología  imperial.  Incluso  con  todos  sus

              sistemas  fritos  por  sus  viejas  armas  de  pulso


              electromagnético, todavía tenían muchas formas


              de acabar con los intrusos.



              Lain se encogió de hombros de nuevo, una mujer

              cansada  al  limite  de  sus  reservas.  Quizá  se  te


              olvida que Karst no me cae nada bien.



              ¿Se  me  ha  olvidado?  ¿O  nunca  lo  supe?  Tuvo  la

              sensación  vertiginosa  de  que  quizá  lo  había


              sabido,  pero  que  ese  conocimiento  había


              permanecido  intacto  en  su  cerebro  durante  la

              larga y fría era de su hibernación. Y ciertamente


              había  sido  toda  una  era.  Había  periodos


              completos de la historia humana que eran más


              cortos. Se encontró aferrando la consola como si,

              en  cualquier  momento,  la  ilusión  de  gravedad


              proporcionada  por  la  deceleración  de  la


              Gilgamesh  pudiera  desvanecerse,  y  lanzarle  en

              alguna  dirección  indeterminada,  con  todas  las


              conexiones perdidas. Estas son todas las personas






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