Page 102 - Herederos del tiempo - Adrian Tchaikovsky
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—No es tan fácil. No es como si el Viejo Imperio


              hubiese  tenido  una  sola…  contraseña,  o  lo  que


              fuese.



              —Tenemos                      archivos                 de           transmisiones

              imperiales, ¿verdad? Pues saca los protocolos de


              allí.



              Holsten dirigió una expresión muda de auxilio a


              Lain,  pero  ella  evitó  su  mirada.  Sin  albergar

              ninguna  esperanza  en  absoluto,  comenzó  a


              extraer códigos de identificación y saludo de los


              fragmentos de las grabaciones del Viejo Imperio

              que habían sobrevivido, y los envió al azar hacia


              el satélite.



              —Tengo una imagen procedente de los drones —


              informó  Karst,  y  al  cabo  de  un  momento

              pudieron ver en la pantalla el propio planeta. Era


              apenas un punto luminoso, apenas distinguible


              del campo estelar que lo rodeaba, incluso con el


              mayor  aumento  de  los  ojos  electrónicos  de  los

              drones, pero podían ver cómo crecía. Un minuto


              después  Vitas  señaló  la  diminuta  sombra  de  la


              luna que pasaba por la superficie del planeta.


              —¿Dónde está el satélite? —exigió Guyen.



              —No es posible verlo a esta distancia, pero está


              acercándose desde el otro lado del planeta, y usa


              la atmósfera y la luna para que su señal rebote

              hasta nosotros.











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