Page 115 - Ciencia Ficción - Selección 01
P. 115
—Me dijo que se lo habías prestado y los demás
así lo han confirmado.
—¡Los sucios embusteros! Pero, señor, ¿no puedo,
de vez en cuando verlo, y tenerle conmigo un rato?
—No.
—¿Dónde lo ha guardado, señor? No está en su
habitación.
—¿Cómo sabes eso, Winterborn?
—Bien. Yo..., no lo sabía, solamente lo suponía.
Pero, ¿dónde lo ha puesto, señor?
—Puedes seguir suponiéndolo.
Winterborn cerró los ojos y en sus facciones se
reflejó una expresión de infinito sufrimiento. Se
acercó más a mí. Mostraba un vendaje por la
entreabierta camisa deportiva. Era la última cura
que sin duda alguna le había hecho Molly Sabine.
—Esto no es justo. Esta escuela es una esclavitud
—murmuró con los ojos todavía cerrados.
Se ciñó más a mí, hasta el punto que por un
momento creí que iba a perder el conocimiento.
—¿Qué es lo que te ocurre, Winterborn? —
pregunté—. ¿Estás enfermo?
El muchacho abrió los ojos y dijo:
—No, solamente es sueño..., todo va bien ahora,
señor. Allí el dios estará bien. ¿Me permitirá usted
recuperarlo en el último día de clase?
—En el último día.
Durante varias noches continué soñando, pero lo
atribuí más al calor que al juju. En aquellos
115

