Page 112 - Ciencia Ficción - Selección 01
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acompañado por el batir de los tambores. Regueros


            de sudor, tan molestos como una nube de moscas,


            se deslizaban por mi cabeza y rostro para detenerse

            en los ojos.


               Súbitamente cesaron los cantos y el sonar de los


            tambores,  y  en  el  largo  silencio  que  siguió,  luché


            desesperadamente  para  desembarazarme  de  mis

            cadenas. Un grito terrible apuñaló mi corazón como


            si fuera un cuchillo y caí hacia atrás sobre el duro


            suelo de barro. Fue seguido de un enorme suspiro,


            como exhalado por el mismo infierno, o de todas las

            bocas del averno. Comenzaron de nuevo los cantos


            y el sonar de tambores, pero con más violencia que


            antes, acompañados por el golpear de innumerables


            pies.  El  horror  iba  en  aumento  con  el  ritmo  del

            canto.  Entonces  un  cuerpo  fue  arrojado  en  el


            interior  de  la  cabaña,  tropezó  con  las  piernas  de


            alguien y cayó sobre mí, en el suelo. Bajo la luz del


            fuego vi el rostro sangriento y mutilado, y desperté

            gritando:  «¡Los  ojos!  ¡Se  han  comido  los  ojos  del


            capitán Zebulon!»


               Cuando de nuevo me dormí, las sombras habían


            tomado una forma delirante. Se movían danzando

            a mi alrededor. Unas enormes cabezas se movían


            sobre  diminutos  cuerpos pintados  y unas piernas


            emplumadas  y  tatuadas  se  agitaban  sobre  mi


            cabeza.  Una  mujer  embadurnada  con  pintura

            amarilla  cayó  sobre  codos  y  rodillas  y  así


            permaneció, con sus senos temblando y expulsando







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