Page 144 - Ciencia Ficción - Selección 01
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Comprobó una vez más si la caja estaba vacía y
luego se acercó hasta la puerta del vagón, para
saltar a tierra. El jefe de los cazadores gruñó algo
ininteligible con rápido movimiento de labios. El
hombre de nuevo entendió: «Sabio..., hijo..., cura...,
mi hijo».
Se encogió de hombros y se acercó a la cesta que
contenía el vino. Pero uno de los cazadores le
bloqueó el camino, al mismo tiempo que apoyaba
sobre su pecho una de las aguzados cañas.
El jefe de los cazadores dijo algo detrás de él.
El hombre del tren se rascó la barba, vacilando. La
aguzada punta de aquella caña era un obstáculo
difícil de franquear.
Se volvió y fue a tomar asiento de nuevo en el
suelo del vagón de carga, colgando sus piernas
sobre el borde, las delgadas piernas que sobresalían
por debajo de su abrigo.
Súbitamente la escena cambió. El jefe dejó a su hijo
en los brazos de otro cazador y avanzó con
amenazador semblante. Colocó una mano sobre la
fuerte empuñadura del cuchillo que llevaba en la
cintura y, al cabo de unos segundos, la brillante hoja
brilló bajo el sol. Blandió luego el cuchillo delante
del hombre que le contemplaba impasible.
—Sabio..., mi hijo..., cura.
Irritado por el silencio del hombre, el cazador le
asió por la parte posterior del abrigo y con rápido
tirón le arrancó de su asiento.
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