Page 142 - Ciencia Ficción - Selección 01
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miró... Todo su interés estaba concentrado sobre la
carne que sus manos asían. Acto seguido, comenzó
a mascarla con deleite.
Muy pronto las visitas se hicieron numerosas.
Otros niños y adolescentes desfilaron por su vagón
de carga..., con sus carnes consumidas, los ojos
hundidos y mostrando unos cuerpos esqueléticos.
Lo que antes fue un acontecimiento, llegó a
convertirse en ritual; el hombre entregaba un frasco
de cápsulas multicolores, la mujer besaba sus
manos, los cazadores entonaban un coro de
palabras absurdas y depositaban a sus pies carne y
botellas de vino.
El hombre incluso llegó a acostumbrarse al
nombre que le daban, él que jamás había tenido
nombre, y siempre se volvía cuando escuchaba
decir a alguien: «Sabio».
En aquella mañana, el ardiente sol ya estaba muy
alto cuando escuchó voces y vio que los cazadores
avanzaban por el valle. Cada día sus ropas estaban
más destrozadas y sus rostros más demacrados.
Todos llevaban cuchillos en sus cinturones y
algunos empuñaban cañas en cuyos extremos
habían fijado aguzadas puntas le metal. Habían
desaparecido las armas de fuego de otros tiempos.
El hombre del tren se humedeció los labios.
Aquella visita significaba una nueva provisión de
vino. Ya era hora porque acababa de vaciar la
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