Page 359 - Seveneves -Neal Stephenson
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que  en  todo  el  mundo  había  ocho  pilotos  con


            certificación  para  aterrizar  allí  y  que  ni  siquiera


            ellos  lo  intentaban  si  la  pista  no  estaba  bien


            iluminada por el sol. Estaba claro que los pilotos



            de  helicóptero  de  la  Marina  seguían  sus  propias


            reglas, pero aun así, a Doob la aproximación casi


            lo  mata  de  miedo  y  no  pudo  evitar  preguntarse


            cómo se sentiría cuando lo lanzasen al espacio en


            un  tubo  construido  a  toda  prisa  y  lleno  de


            productos químicos explosivos.




                    Al moverse en el asiento se le cayó un grueso


            sobre que llevaba en el regazo y chocó contra el



            suelo con un golpe tan fuerte que casi despierta a


            Tavistock  Prowse.  Tav,  sentado  delante  de  él


            durante el vuelo, había dormido la última media


            hora:  el  jet  lag  había  ganado  la  batalla.  Era  un


            hombre voluminoso, no especialmente alto, pero


            con  la  estructura  de  un  luchador  de  lucha  libre.


            La calva de la parte posterior de la cabeza, que era


            vagamente  visible  ya  cuando  estaba  en  la


            universidad,  se  había  extendido  sin  piedad  y



            había dejado en la parte posterior de su cabeza en


            forma de bala una tonsura como de monje entre el


            pelo muy corto. Quizá para desviar la atención de


            la calva llevaba aquellas gafas de gruesa montura





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