Page 574 - Seveneves -Neal Stephenson
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momento la densidad de rocas en el cielo era tal


            que no podía evitar chocar con algo.




                    Con un cálculo estadístico tosco, Doob situaba


            el número probable de colisiones en diez, más o


            menos cinco. No era un número muy grande para



            una nube formada por millones de rocas, pero sí


            lo  suficiente  para  lanzar  el  sistema,  que  ya  se


            agitaba  al  borde  del  precipicio  de  una  explosión


            exponencial,  al  otro  lado.  El  Cielo  Blanco  fue


            ganando  forma  y  furia  alrededor  de  la  ruta


            invisible  del  asteroide.  La  nube  floreció  y


            evolucionó                 como             la       crema            en        el       café,



            extendiéndose  y  empalideciendo,  aunque  aquí  y


            allá  se  apreciaban  nuevos  estallidos  cuando  las


            rocas  lanzadas  por  colisiones  anteriores  daban


            con  blancos  distantes  y  provocaban  pequeñas


            reacciones  en  cadena  adicionales.  En  algunos


            puntos  adoptó  una  estructura  celular,  de  modo


            que se extendía el frente curvo de una detonación,


            se encontraba con otros y luego se mezclaban en


            una  espuma  tupida  de  arcos  blancos.  Tenía  una



            belleza austera y monocroma. No había fuego ni


            luz,  excepto  la  fría  luz  del  sol  que  las  piedras


            reflejaban. Más  tarde, cuando  empezara a  entrar


            en  la  atmósfera,  iba  a  haber  fuego,  y  en





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