Page 707 - Seveneves -Neal Stephenson
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comparación con el formidable empuje del motor.
La verdad es que a Dinah le había ido muy bien
quedarse inconsciente durante unos segundos,
porque habían apuntado directamente hacia la
Tierra y se habían lanzado como si fuesen a
suicidarse. Era necesario para llegar adonde iba a
estar la Ymir, pero añadía más emoción de la que
le apetecía a aquellas alturas de su vida.
La Tierra, por supuesto, estaba totalmente
irreconocible. A aquella distancia se veía del
tamaño de una mandarina sostenida con el brazo
totalmente extendido y más o menos el mismo
color. Lo que antes había sido un lago azul y
blanco en el cosmos ahora colgaba como una
masa de acero fundido lanzada por un soldador.
Allí donde caía la mayor parte de la Lluvia Sólida,
en el cinturón alrededor de los trópicos, era de un
naranja reluciente. Alrededor de los polos el color
se iba difuminando y enrojeciendo hasta adquirir
un tono de marrón sombrío, y todo el planeta
chisporroteaba continuamente con la luz azulada
de los bólidos vaporizados. En unos pocos días
cuando pasaran alrededor de la Tierra, el propio
planeta les bloquearía durante unos minutos
frenéticos la vista de la mitad del cielo. Para
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