Page 1017 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Nell se quedó varios minutos paralizada por


              la visión. Luego miró a otra calle y vio allí el


              mismo  fenómeno.  Dio  una  vuelta  rápida  al


              tejado  del  edificio.  En  total,  varias  columnas


              avanzaban  inexorablemente  hacia  la  base  del


              edifico donde estaba Nell.





                 En su momento, una de aquellas columnas se


              liberó de los últimos refugiados que obstruían


              su paso y llegó al borde de la plaza abierta que


              bordeaba la base del edificio de Nell, donde se


              enfrentó  a  las  defensas  de  los  Puños.  La


              columna se detuvo de pronto y en ese punto


              esperó  unos  minutos,  recuperándose  y


              esperando  a  que  las  otras  columnas  la


              alcanzasen.





                  Nell  había  supuesto  que  aquellas  columnas


              podrían ser tropas de refuerzo de Puños que


              convergían  sobre  el  edificio,  que  claramente


              iban  a  usar  como  cuartel  general  en  el  asalto


              final a la República Costera. Pero pronto quedó


              claro  que  los  recién  llegados  venían  por  otra


              razón.  Después  de  unos  minutos  de


              insoportable  tensión  que  pasaron  en  casi


              perfecto silencio, de pronto las columnas, con la


              misma  señal  silenciosa,  asaltaron  la  plaza.  Al


                                                                                                   1017
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