Page 1020 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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frente, así como las ministras provisionales de


              defensa,  estado  e  investigación  y  desarrollo,


              todas inclinándose ante Nell, no con el saludo


              chino  o  Victoriano,  sino  algo  que  habían


              inventado y caía más o menos a medio camino.





                  Nell  debería  haber  estado  paralizada  y  sin


              habla  por  el  asombro,  pero  no  fue  así;  por


              primera  vez  en  su  vida  comprendió  por  qué


              estaba sobre la tierra y se sintió cómoda en su


              posición. En un momento, su vida había sido


              un aborto sin sentido, y al siguiente todo tenía


              un significado glorioso. Comenzó a hablar, las


              palabras  salían  de  su  boca  con  la  misma


              facilidad  que  si  las  leyese  de  una  página  del


              Manual.  Aceptada  la  lealtad  del  Ejército


              Ratonil, las felicitó por sus grandes triunfos, y


              levantó los brazos por encima de la plaza, por


              encima  de  las  cabezas  de  sus  pequeñas


              hermanas, hacia los miles y miles de residentes


              temporales  atrapados  de  Nueva  Atlantis,


              Nipón,  Israel  y  todas  las  otras  Tribus


              Exteriores.





                  —Nuestro  primer  deber  es  protegerles  —


              dijo—. Mostradme el estado actual de la ciudad


              y de todos los que estén en ella.


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