Page 1049 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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libro, y de las viejas historias de los hechos de la
Princesa Nell, que había presenciado de refilón,
más o menos, al observar cómo Miranda
trabajaba muchos años atrás en el Parnasse.
Durante los siguientes dos días muchos de los
refugiados de la costa fueron transportados por
naves de aire y superficie, pero algunas de ésas
fueron destruidas de forma espectacular por las
armas del Reino Celeste. Tres cuartas partes de
las chicas del Ejército Ratonil se evacuaron a sí
mismas por el procedimiento de desnudarse y
meterse en masa en el océano, uniéndose por los
brazos formando una balsa flexible e imposible
de hundir que gradual, lenta y cansadamente
navegaba hasta Nueva Chusan. Los rumores se
extendían rápidamente por toda la longitud de
la costa; las fronteras tribales parecían acelerar
más que entorpecer ese proceso y la relación
entre lenguas y cultura producía nuevas
variantes de cada rumor, adaptados a los
miedos y prejuicios locales. El rumor más
popular era que los celestes planeaban dar a
todos paso seguro y que los ataques los
producían minas inteligentes fuera de control o,
peor aún, algunos comandantes fanáticos que
desafiaban las órdenes y que pronto serían
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