Page 1050 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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controlados.  Había  un  segundo  rumor  más


              extraño que daba a la gente un incentivo para


              permanecer en la orilla y no confiar en las naves


              de  evacuación:  una  joven  con  un  libro  y  una


              espada  estaba  creando  túneles  mágicos  en  el


              fondo que los llevarían a la salvación. Esas ideas


              eran oídas con escepticismo por las culturas más


              racionales, pero en la mañana del sexto día del


              cerco,  la  marea  de  cuadratura  llevó  una  señal


              peculiar  a  la  arena:  una  cosecha  de  huevos


              translúcidos  del  tamaño  de  pelotas  playeras.


              Cuando  se  abrían  las  frágiles  envolturas,


              contenían mochilas adornadas por un delicado


              diseño  fractal  de  respiradero.  Una  manguera


              rígida  se  extendía  desde  la  parte  alta  y  estaba


              conectada                a        una          máscara.                Dadas             la


              cirscunstancias, no era difícil adivinar el uso de


              aquellos  objetos.  Las  gentes  se  colgaron  las


              mochilas a la espalda, se colocaron las máscaras


              y se metieron en el agua. Las mochilas actuaban


              como  agallas  de  peces  y  daban  un  suministro


              continuo de oxígeno.





                 Las agallas no llevaban ninguna identificación


              tribal;  simplemente  llegaban  a  la  playa,  por


              miles, con cada marea alta, producidas orgáni‐


              camente por el mar. Los atlantes, nipones y otros


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