Page 393 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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conformado con ser uno de ellos. John Percival


              Hackworth proyectaba sus ideas en materia y lo


              hacía  mejor  que  cualquier  otro  en  aquel  lugar.


              Pero había sentido la necesidad de ir más allá de


              eso;  había  deseado  ir  más  allá  de  la  materia  y


              entrar  en  el  alma  de  alguien.  Ahora,  tanto  si


              quería  como  si  no,  iba  a  alcanzar  a  cientos  de


              miles de almas.





                 Los hombres en las mesas lo miraban curiosos,


              luego saludaban y apartaban la vista cuando él los


              miraba. Hackworth había notado un Rolls‐Royce


              aparcado frente al local cuando entró. Allí había


              alguien  importante,  evidentemente  en  las


              habitaciones  de  atrás.  Hackworth  y  todos  los


              demás  en  aquel  lugar  lo  sabían,  y  todos  se


              encontraban                    en         un          estado              de         alerta,


              preguntándose qué sucedía.





                 El mayor Napier llegó en una cabalina estándar


              de  caballería  a  las  doce  en  punto,  se  quitó  su


              sombrero de oficial e intercambió alegres saludos


              con el camarero.





                  Hackworth lo reconoció porque era un héroe, y


              Napier reconoció a Hackworth por razones que


              había dejado provocativamente sin especificar.





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