Page 668 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Mathe‐son esperándolas en la clase, sentada en


              su silla de ruedas de madera y mimbre, envuelta


              en una manta termogénica. No estaba el montón


              de libros, papel y plumas, y sus nombres habían


              desaparecido  de  la  placa  en  la  pared  de  la


              habitación.





                 —Hace un hermoso día de primavera —dijo


              la  señorita  Matheson—  Cojamos  algunas


              dedaleras.





                 Atravesaron el campo de juego hasta el prado


              donde  crecían  las  campanillas,  las  dos  chicas


              caminando  y  la  silla  de  ruedas  de  la  señorita


              Matheson  la  llevaba  sobre  sus  inteligentes


              ruedas.





                 —Carne enlatada —dijo la señorita Matheson,


              murmurando para sí misma.





              —¿Cómo dice, señorita Matheson? —dijo Nell.





                 —Miraba las ruedas inteligentes y recordé un


              anuncio  de  mi  juventud  —solía  ser  una


              juerguista, sabes. Solía correr en monopatín por


              las calles. Ahora sigo yendo sobre ruedas, pero


              de  un  tipo  diferente.  Me  temo  que  me  di


                                                                                                     668
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