Page 665 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
P. 665

Después de aquello, Nell vigiló a Fiona de vez


              en  cuando.  Notó  que  Fiona  nunca  dejaba  de


              escribir, pero no prestaba atención a los viejos


              libros. Cuando acababa cada página, la doblaba


              y la metía en su redecilla. De vez en cuando, se


              paraba  y  miraba  por  la  ventana  durante  unos


              minutos,  y  luego  seguía;  o  colocaba  ambas


              manos sobre la cara y se balanceaba de un lado


              a  otro  en  silencio  durante  un  rato  antes  de


              entregarse a un largo impulso de escritura que


              podía cubrir varias páginas en unos minutos.





                 La  señorita  Stricken  entró  una  tarde  en  la


              habitación,  cogió  el  montón  de  páginas  de  la


              mesa de Nell, las pasó y permitió que su barbilla


              descendiese  unos  milímetros.  Aquel  vestigio


              casi imperceptible de un saludo era su forma de


              decir que Nell podía irse. Nell comprendió que


              un  modo  que  tenía  la  señorita  Stricken  para


              reafirmar su poder sobre las chichas era hacer


              que  sus  deseos  sólo  fuesen  conocidos  por  los


              signos más sutiles posible, para que aquéllas se


              viesen  obligadas  a  observarla  ansiosamente


              todo el tiempo.









                                                                                                     665
   660   661   662   663   664   665   666   667   668   669   670