Page 687 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Incluso a su edad todavía joven, sólo unos
años después de los primeros síntomas de
feminidad, Nell ya tenía razones para agradecer
la presencia de la carabina voladora que la
seguía a todas partes cuando salía sola de casa.
La madurez le había dado un gran número de
características que atraerían la atención del sexo
opuesto, o de una mujer con esas inclinaciones.
Los comentarios normalmente mencionaban
sus ojos, que se decía tenían una apariencia
vagamente exótica. No había nada
particularmente extraño sobre la forma o el
tamaño de sus ojos, y el color —una mezcla de
verde y marrón claro salpicada de oro— no los
hacía destacar en una cultura
predominantemente anglosajona. Pero los ojos
de Nell tenían la apariencia de alerta salvaje que
atrapaba la atención de cualquiera que la
conociese. La sociedad neo‐victoriana producía
muchas mujeres jóvenes que, aunque muy
educadas y leídas, a la edad de Nell eran todavía
hojas en blanco. Pero los ojos de Nell contaban
una historia diferente. Cuando la habían pre‐
sentado en sociedad unos meses atrás, junto con
otras chicas de Propagación Externa de la
academia de la señorita Matheson, no había
sido la chica más bonita del baile, y ciertamente
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