Page 869 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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no fuese su padre sería provocadora. Era una


              debilidad  tan  evidente  que  ni  ella  ni  ninguna


              otra  mujer  podría  resistir  la  tentación  de


              explotarla...  una  noción  malevolente  y,  por


              tanto,  seductora,  que  habría  de  ocupar  buena


              parte  de  la  mente  de  Piona  durante  los


              siguientes  días,  al  encontrarse  con  otros


              miembros de su tribu en Londres.





                  Después  de  una  simple  cena  con  cerveza  y


              pastas en un pub en las afueras de la City, fueron


              al  sur  por  el  Tower  Bridge,  atravesaron  una


              estrecha franja de elegantes construcciones en la


              orilla derecha del río y entraron en Southwark.


              Como en otros distritos atlantes de Londres, las


              líneas  de  Toma  habían  sido  insertadas  en  el


              interior  del  lugar,  corriendo  por  túneles  de


              servicio, colgando de las húmedas partes bajas


              de  los  ríos,  y  metiéndose  en  los  edificios  por


              pequeños                 agujeros              producidos                   en         los


              cimientos. Las pequeñas casas viejas y pisos de


              aquel barrio, en una ocasión pobre, habían sido


              restaurados  para  servir  de  trampolines  para


              jóvenes atlantes de toda la angloesfera, pobres


              en  participaciones  pero  ricos  en  esperanzas,


              que  habían  venido  a  la  gran  ciudad  para


              incubar sus carreras. Los negocios en la planta



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