Page 892 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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un teatro de gran capacidad; cuatro más servían
de escenario y bambalinas. Hackworth localizó
allí a su hija. Estaba sentada en un trono de luz,
ensayando algunas líneas. Aparentemente le
habían dado un papel estelar.
—No quiero que me veas así —dijo, y
desapareció de la vista de Hackworth en una
explosión de luz.
Sonó la sirena de la nave. El sonido continuó
y recibió respuestas periódicas de otras naves en
el área. Hackworth volvió a la visión natural de
la cubierta a tiempo de ver una invención
ardiente que venía hacia él: otra vez el payaso,
que aparentemente tenía el poder especial de
moverse por la pantalla de Hackworth como un
fantasma.
—¿Va a quedarse ahí toda la noche
deduciendo la distancia de los otros barcos por
la frecuencia de los ecos? ¿O puedo mostrarle su
asiento?
Hackworth decidió que lo mejor era no
agitarse.
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