Page 890 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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misma misteriosa fuerza gravitatoria que hacía
que los locos callejeros se pusiesen todos a
predicar unos al lado de otros. Poco después de
que Hackworth se acercase a ellos en su visión
fenomenoscópica, comenzaron a vislumbrar una
especie de gigantesco ojo que los miraba desde
el cielo, la piel negra de sus párpados cubierta de
estrellas.
Hackworth fue hacia atrás y se centró en otro
grupo grande: un par de docenas de personas
mayores del estilo activo, atlético y en forma, con
los jerséis de tenis alrededor de los hombros y
los zapatos de paseo firmes pero no demasiado
ajustados, que salían de una pequeña nave aérea
que había aterrizado en la vieja pista de
helicópteros cerca de la popa del barco. La nave
aérea tenía muchas ventanas y estaba rodeada
de anuncios mediatrónicos de tours aéreos por
Londres. Al bajar los turistas, tendían a pararse,
por lo que se formaba continuamente un grave
atasco. La guía, una joven ractriz con un sabroso
disfraz de demonios tocados con cuernos
parpadeantes y un tridente, tenía que guiarlos
en la oscuridad.
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