Page 887 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Las gafas no le soltaron. Finalmente, un cono


              de  luz  rompió  el  espacio  en  algún  lugar  por


              encima y tras él, y se extendió por un escenario.


              Luces de pie se encendieron y de detrás de una


              cortina salió un hombre con chistera.





                  —Bienvenido  al  espectáculo  —dijo—.  Puede


              quitarse  las  gafas  en  cualquier  momento


              asegurándose una ovación de pie de no menos


              del noventa por ciento de la audiencia.





                  Entonces               las       luces           y       la       cortina           se


              desvanecieron,  y  Hackworth  se  quedó  con  lo


              que  había  visto  antes,  es  decir,  una  visión


              nocturna  cibernéticamente  mejorada  de  la


              cubierta de la nave.





                  Probó algunos comandos más. La mayoría de


              los  fenomenoscopios  tenían  un  comando  de


              transparencia,  o  al  menos  translucidez,  que


              permitía  a  la  persona  ver  lo  que  estaba  allí


              realmente.  Pero  aquéllos  eran  obstinadamente


              opacos  y  sólo  le  mostraban  una  recreación


              mediatrónica de la escena. Los espectadores que


              paseaban y hablaban estaban representados por


              estructuras  de  líneas  absurdamente  simpli‐


              ficadas, una tecnología de representación que no


                                                                                                     887
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